Como un niño
Tómate un momento para asimilar esta cifra: 3.4 mil millones.
Hoy en día 3.4 mil millones de personas en el mundo que nunca han escuchado el evangelio.
Eso es casi la mitad de la población mundial.
Y parte de esta cifra abrumadora son innumerables niños, niños que tienen mucho que enseñarnos. En Marcos 10, Jesús nos dice que para entrar en su Reino, debemos ser como niños pequeños (Marcos 10:15).
Niños como Kael.
Con tan solo cuatro años, Kael no sabía nada de teología ni de grandes verdades, pero entendía algo importante: cuando alguien quiere ser tu amigo, tú también quieres ser el suyo. ¡Así de sencillo es! Y tal vez eso es lo que los adultos olvidan: amar a Jesús no es complicado; es tan simple como decir «sí».
A tan temprana edad, la sonrisa de este niño brasileño iluminaba cualquier lugar, especialmente cuando jugaba en el parque. Ese día, mientras jugaba, vio a dos personas acercarse a su mamá con revistas bíblicas de colores. Intrigado, Kael se acercó corriendo y comenzó a hablar con ellos. Se enteró de que esas personas pertenecían a una iglesia local.
Los miembros de la iglesia siguieron hablando con amabilidad, preguntándole a Kael si conocía a Jesús, pero él no sabía muy bien cómo responder. Entonces le presentaron a Jesús de una manera que este niño de cuatro años pudiera entender fácilmente: «Jesús creó toda la tierra y los cielos, ¡y quiere ser tu amigo!»
Esa fue la clave: conectar con el niño a su nivel, explicándole el mensaje del evangelio de una manera sencilla que el pequeño pudiera entender. Kael no dudó: «¡Yo también quiero ser su amigo!»
Esa sencilla respuesta conmovió el corazón de su mamá. Oraron juntos y, cuando terminaron, le preguntaron a Kael si había algo que quisiera decirle a Jesús. Kael respondió con una sonrisa que decía más que mil palabras: «¡Quiero decirle que lo amo!»
Antes de irse, el equipo de la iglesia le entregó a Kael y a su mamá las revistas ShareWord, llenas del mensaje de esperanza de Cristo. En el interior estaba la dirección de su iglesia. Tanto la mamá como el niño se fueron ese día emocionados, prometiendo ir a la iglesia, y llevando consigo un regalo que les recordaba que Jesús los ama, tal como ama a cada persona, a cada niño.
"Les digo la verdad, el que no reciba el reino de Dios como un niño nunca entrará en él." Marcos 10:15 NTV
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