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Es Es

¿Qué descubrirás?



De niño, siempre estás explorando: preguntando «¿por qué?», observando con atención, buscando respuestas a todo lo que te rodea. Con los ojos bien abiertos y una curiosidad sin límites, recorres el mundo lleno de asombro. Y, a veces, lo que descubres es más impactante de lo que jamás imaginaste.

Lia, de seis años, llegó al Liceo Naval Teniente Comandante Manuel Clavero en Lima, Perú, con el cabello atado con un precioso moño amarillo y azul. No se imaginaba que la curiosidad tácita que se agitaba en su corazón la llevaría a un descubrimiento que le cambiaría la vida.

Cuando Fred, Raquel y Katherine entraron al salón de clases de primer grado de Lia, estaban listos para compartir el evangelio. Como miembros de ShareWord Global en un viaje misionero a Perú, habían venido a contarles a los niños las Buenas Nuevas de Jesús.

Los niños estaban emocionados cuando llegaron, pero rápidamente se calmaron para escuchar.

Raquel habló primero, compartiendo la historia de Jesús: cómo murió en la cruz para perdonar nuestros pecados y resucitó para darnos el regalo de la salvación. Al otro lado del salón, los niños escuchaban con atención; sus ojos se fijaban en Raquel.

Pero Lia frunció el ceño, confundida.

Se puso de pie y se acercó a Katherine.

—¿De verdad Jesús hizo eso? —preguntó Lia en voz baja.

—¿Hizo qué? —respondió Katherine.

—Murió para perdonarme por... ¿cómo se llama eso? —preguntó Lia, tratando de recordar.

Katherine le dedicó una pequeña sonrisa a Lia. —A eso se le llama pecado. ¿Sabes qué es el pecado?

Lia miró a Katherine y asintió lentamente. —Sí. La señora dijo que es cuando no hacemos caso a las reglas de Dios.

—Así es. ¿Puedes darme un ejemplo de eso? —preguntó Katherine.

Lia pensó por un momento. Luego, con honestidad infantil, respondió:

«Como cuando miento... o cuando no le hago caso a mi mamá».

Katherine sonrió con ternura. «Sí, eso es exactamente». Hizo una pausa y se inclinó hacia ella. «Pero aquí está la Buena Nueva: Dios envió a Su Hijo, Jesús, para perdonar tus pecados y ayudarte a tomar buenas decisiones. Cuando se lo pedimos, Él renueva nuestros corazones y nos ayuda a hacerlo mejor la próxima vez».

Una gran sonrisa se dibujó en el rostro de Lia, y sus ojos se abrieron de par en par de alegría. «¡Dios debe quererme muchísimo!»

La sonrisa de Katherine se hizo igual de grande al ver la felicidad de Lia. «Así es. Jesús te quiere mucho, mucho».

«¡Y Él también puede renovar mi corazón!», exclamó Lia con emoción.

«¿Cómo te llamas?», preguntó finalmente Katherine, conmovida por el gozo que el amor de Dios había despertado en esta niña.

«¡Lia!»

Llena de alegría, Lia regresó apresuradamente a su pupitre mientras se repartían ejemplares de la revista Chispa (Spark), una revista bíblica que explora las 12 verdades del mayor regalo de Dios a la humanidad. Abrió su ejemplar de inmediato, ansiosa por leer más sobre el Salvador que tanto la ama.

Más tarde ese mismo día, mientras Raquel y Fred empacaban para irse, Lia corrió hacia Raquel. Estaba rebosante de felicidad por su descubrimiento. Era evidente que había estado pensando en eso todo el día.

Sus ojos brillaban mientras exclamaba: «¡Jesús me ama muchísimo! ¡Y yo también lo amo!».

La alegre reacción de Lia llenó de sincera admiración a los miembros de GO Trip al ver cómo se deleitaba con la verdad de que Jesús la amaba tanto que murió por ella.

En ese salón de clases, el amor de Dios y el mensaje de la cruz llegaron al tierno corazón de Lia. Con los ojos muy abiertos y desbordada de alegría, lo captó: lo entendió por primera vez. Y fue un descubrimiento más poderoso de lo que jamás hubiera imaginado.

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